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Procrastinación: enemiga invisible para metas de aprendizaje

libro abierto en una biblioteca


Ordenar la biblioteca, responder mails, acomodar tu ropa, dar otra vuelta por las redes sociales, limpiar la computadora, llamar a un amigo que hace tiempo no ves… 

¿Te ha pasado que justo en el mismísimo momento -¡oh casualidad!- de sentarte a estudiar, un sinfín de “urgencias” aparecen para llamar tu atención? 

¿De dónde provienen estas “urgencias” que te alejan de tu tarea? Reconocer la procrastinación puede hacerte superar estas distracciones que retrasan la concreción de tus metas de aprendizaje.

 

La procrastinación: ese gran saboteador 

¿Cuántas veces estás por iniciar alguna actividad y de repente te encuentras viendo memes y riendo a carcajadas sin saber realmente cuándo es que decidiste postergar la tarea? 

Según el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, la procrastinación es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. 

Para comprender de dónde proviene esta improvisación es preciso hablar de una batalla que se da al interior de nuestros cerebros, y cuyos protagonistas son el sistema límbico y el prefrontal. 

  • El sistema límbico es evolutivamente anterior y está fuertemente condicionado por los factores ambientales y sensoriales. Su función es regular emociones, instintos, impulsos, automatismos y conductas intuitivas y viscerales y reacciona ante lo inmediato por lo que se lo conoce también como nuestro “cerebro animal”. 

  • Por su parte, la corteza prefrontal, evolutivamente posterior, se vincula con la percepción sensorial, la capacidad racional, la cognición, la reflexión, el control, la atención, la planificación, la secuenciación y la reorientación de la conducta. Es la zona del cerebro que maneja ideas a largo plazo y gestiona las visiones generales y los conceptos abstractos.

Según Psyciencia, sitio especializado en psicología y neurociencias, cuando el sistema límbico se impone actúa postergando la acción planificada y reemplazándola por la acción de gratificación inmediata. 

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¿Procrastinación académica?

La procrastinación académica (PA) aparece cuando aplazas el inicio de una actividad académica (tareas, lecturas, parciales, monografías, preparación para exámenes, etc.) hasta último momento o incluso de manera indefinida. Esta tendencia a procrastinar no te pasa solo a ti y es mucho más común de lo que crees.

 1 Icono reloj

Diversos estudios estiman que entre el 50% y el 95% de los estudiantes universitarios participan en la procrastinación.

Fuente: Elsevier

 

Un estudio meta-analítico referido a la resiliencia y procrastinación académica, llevado adelante por la Universidad de Costa Rica, concluyó que existe una asociación negativa entre procrastinación y rendimiento académico. Esto juega un papel decisivo a la hora de analizar la deserción estudiantil.  

Estos estudios suman a la idea de que para lograr metas de aprendizaje eficiente, no siempre alcanza con la inteligencia, la comprensión de contenido específico o la habilidad para resolver problemas. Por lo que, en ocasiones, el dominio de tu motivación, tu actitud o tus habilidades autorregulatorias se tornan claves para que tengas éxito académico.

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¿Qué puedes hacer para superar la procrastinación?

Si te encuentras entre quienes afirman que bajo presión o resolviendo a último momento funcionan mejor, sientes que nunca terminas los pendientes o te distraes con mucha facilidad: Pregúntate si no estás procrastinando.  

Si la respuesta es sí, ¡a no desesperar! Lo que tienes que hacer es adquirir algunos nuevos hábitos que te ayuden a encarar y transitar con mayor organización tus estudios. Aquí van algunos consejos para que tengas en cuenta: 

  • Reducir las distracciones.  En primer lugar es preciso que identifiques cuáles son los distractores que te llevan con facilidad a la procrastinación. Puede ser el celular, la tablet, la televisión, los videojuegos, la computadora, etc.  

  • Generar un entorno adecuado. Saca de la vista y de la mano los distractores. Es preciso encontrar un espacio para la lectura y el estudio. Si el ambiente es muy caótico puedes encontrar un café, una plaza, una biblioteca o algún espacio dentro del ámbito académico. 

  • Hacer listas para organizar tareas. La falta de organización es una de las razones más populares para procrastinar. Armar listas estableciendo tiempos y plazos de entrega te será de gran ayuda. Puedes hacer listas teniendo en cuenta las siguientes preguntas:
  1. ¿Qué tareas tengo que completar y qué plazos tiene cada una? 

  2. ¿Cuáles son las tareas prioritarias y cuáles las secundarias? 

  3. ¿Cuánto tiempo tengo que invertir para realizar cada tarea?

  4. ¿Cuándo podré añadir la tarea a mi calendario de tareas finalizadas?

 

 1 Icono papeles

La PA se concibe como un efecto negativo de la mala administración del tiempo y la falta de autorregulación presentes en relación con aquellas tareas que resultan aversivas.

Fuente: Revista Cultura

 

  • Plantear pequeños pasos para grandes metas. El Principio del Progreso es muy útil para realizar tareas complejas. Consiste en dividir una tarea grande en metas más pequeñas y alcanzables. Se trata de que te crees una ruta con elementos de acción claros y que te permitan avanzar firme.

  • Planificar el tiempo de estudio. Existen muchas técnicas para administrar los tiempos de estudio. Una de las más reconocidas y utilizadas es la técnica Pomodoro. Consiste en dividir el tiempo dedicado al estudio en intervalos de concentración y de descanso.

  • Darte una recompensa y descansar: Celebra el trabajo que conseguiste haciendo una actividad que te sea gratificante. Puede ser una salida al cine, una comida, comprarte algo que te guste mucho. Siempre es recomendable mover el cuerpo y tomar aire. 

  • Vaso medio lleno. Es bastante común que como estudiante te preguntes qué sentido tiene esta o aquella actividad o tarea. Reflexionar acerca de cómo esa actividad se vincula a un objetivo mayor te será de gran ayuda. Este objetivo puede ser rendir por fin ese examen, concretar una muy aplazada entrega o simplemente recordar qué deseo te llevo estudiar.

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La procrastinación puede ser un gran enemigo a la hora de emprender estudios formales que requieren cumplir con metas y objetivos. Sin embargo, no es una conducta inmutable. 

La puesta en marcha de estrategias de aprendizaje efectivas implica desplegar actitudes, habilidades y comportamientos que aunque no se miden con calificaciones y puntajes constituyen, indudablemente, herramientas a favor de un mejor rendimiento académico. 

Si te consideras una persona procrastinadora no dejes que la frustración se apodere de tu estado de ánimo. Lo que tienes por delante es ni más ni menos que un reto de superación personal y profesional. ¡Manos a la obra y buena suerte!

 


 

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