Faltan meses, luego semanas, y de pronto… entras en pánico porque la rendición de la PAES está a la vuelta de la esquina. Si estás leyendo esto con los apuntes impresos a medias y el café frío al lado, respira: no eres la única persona en esta situación.
Dejar el estudio para el último momento —fenómeno conocido científicamente como procrastinación— es una de las conductas más comunes entre los estudiantes chilenos que se enfrentan a la Prueba de Acceso a la Educación Superior.
Pero, ¿por qué nos boicoteamos de esta manera? No es flojera, es pura psicología. Vamos a entender por qué pasa y, lo más importante, cómo solucionarlo hoy mismo.
Para vencer la procrastinación, primero hay que entender que no se trata de una falta de gestión del tiempo, sino de una dificultad para gestionar las emociones.
Aunque suene extraño, estudiar a última hora funciona como un escudo inconsciente. Si estudias con meses de anticipación y te va mal, sientes que el fallo es de tu capacidad. En cambio, si estudias tres días antes y el resultado no es el óptimo, tu mente tiene una excusa perfecta: "Es que no alcancé a repasar todo". Es un mecanismo de defensa para proteger la autoestima ante una prueba de altas consecuencias.
El temario de la PAES (sea Competencia Lectora, Matemática 1, o las electivas) es inmenso. Al mirar la montaña de materia que hay que cubrir, el cerebro experimenta parálisis por análisis. Como la tarea parece imposible de abordar de golpe, el cerebro busca una recompensa inmediata y prefiere desviar la atención hacia actividades que generen dopamina instantánea, como las redes sociales.
Muchos estudiantes aseguran que "rinden mejor bajo presión". Lo que realmente ocurre es que el aumento de cortisol y adrenalina cuando el plazo es crítico fuerza un estado de hiperfoco. El problema es que este tipo de aprendizaje es a corto plazo: retienes información para el día de la prueba, pero no genera un aprendizaje real y destruye tu salud mental y tus ciclos de sueño en el proceso.
Si ya estás contra el tiempo, lamentarse no sumará puntos en tu puntaje ponderado. Es momento de aplicar un plan de contingencia inteligente.
Paso 1: Priorización
No intentes leer libros enteros ahora. El 80% de los resultados proviene del 20% del esfuerzo. Revisa los temarios oficiales del DEMRE y concéntrate en los ejes temáticos que más preguntas acumulan (por ejemplo, Álgebra y Funciones en Matemática, o Estrategias de Comprensión en Lectora).
Paso 2: Método de estudio.
Leer y destacar tus apuntes te da una falsa sensación de aprendizaje. La forma más rápida de consolidar materia a última hora es el Active Recall (recuerdo activo). Haz mini-test, usa flashcards o explícale el contenido en voz alta a un amigo o a tu espejo como si fueras el profesor.
Paso 3: Práctica real.
El factor tiempo juega en contra cuando estás nervioso. Descarga ensayos oficiales y resuelve secciones controlando el tiempo real de la prueba. Esto entrena a tu cerebro a mantener la calma bajo presión y a identificar cuándo es mejor saltarse una pregunta difícil para asegurar los puntos fáciles.
Tu futuro no se define en un solo día
Es normal sentir que te juegas la vida en la PAES, pero mantener la perspectiva es vital. Si caíste en la trampa de dejarlo para el final, asúmelo sin culpa, ordena tus prioridades para las semanas o días que quedan y enfócate en lo que sí puedes controlar hoy: hacer un ensayo más, repasar ese concepto clave y dormir bien antes de la prueba. ¡Aún estás a tiempo de marcar la diferencia!
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